AUDIMA

sexta-feira, 17 de julho de 2020

Sawubona Shikoba

Sawabona Shikoba - Petrópolis, Rio de Janeiro, Brazil | Facebook

Sawubona, el bello saludo de una tribu africana


14 abril, 2018
 
Entre las tribus del Natal, en Sudáfrica, el saludo más común es Sawubona. 
 Es una forma de visibilizar al otro, de aceptarlo tal y como es con sus virtudes, matices y también con sus defectos. 
Significa literalmente “te veo, eres importante para mí y te valoro”.
En respuesta a este saludo, las personas suelen responder «xikoba», entonces yo existo para ti.
Natal fue una de las cuatro provincias originales de Sudáfrica, y en ella se incluía el Bantustán de KwaZulu o tierra de los zulúes. La mayoría de cosas que sabemos sobre esta región y su gente se remonta sin duda a la guerra con Gran Bretaña a finales del siglo XIX. Sin embargo, a veces los libros de historia nos camuflan, relegan o prescinden de ese legado cultural, humano y filosófico tan interesante que se arraigan en estos pueblos africanos.
Sawubona: toda mi atención está contigo, te veo a ti y me permito descubrir tus necesidades, atisbar tus miedos, profundizar en tus errores y aceptarlos. Te acepto por como eres y eres parte de mí.
Por curioso que nos parezca, el término sawubona, adquirió trascendencia en los años 90 gracias a un libro de ingeniería y organizaciones inteligentes de Peter Sengue, profesor de la Universidad de Stanford, hablaba de los zulúes y de su magnífica forma de interaccionar y gestionar los problemas entre ellos. Si llegaron a ser una de las civilizaciones más poderosas del continente africano no fue por casualidad.
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Sawubona simbolizaba la importancia de dirigir la propia atención en la otra persona. Era entender su realidad sin prejuicios, descalzos de rencores. Era ser consciente de las necesidades ajenas para dar visibilidad al individuo dentro del grupo, integrarlo como una pieza de valor en la propia comunidad…


Cartel simbolizando el saludo de sawubona

Sawubona: te veo en toda tu realidad

En nuestra cultura occidental el saludo más común es sin duda el recurrido «hola, cómo estas!». La mayoría expresamos estas tres palabras de forma rauda y sin esperar una respuesta. Es una entradilla a una conversación, es ese rápido y ajustado saludo con el que quedar bien pero terminar rápido. Rara vez nos miramos a los ojos. Porque la vida apremia, nos empuja y nos proyecta más a las propias necesidades que a escudriñar otras miradas para intuir necesidades reales.
El pueblo zulú promovía la necesidad de ver al otro de forma consciente y pausada. Buscaba ese instante donde mantener un contacto visual relajado donde mirar y ver. Donde sentir y escuchar. Donde abrazar el alma del otro, aunque esta albergara rincones oscuros, heridas y actos que le exigían algún tipo de reparación por parte de la comunidad.
Sawubona es esa palabra donde hacer llegar al otro nuestra confianza, es visibilizarlo y enfatizar que nuestra atención está con él. Es hacerle llegar nuestro deseo auténtico por entenderle, por ver sus necesidades, deseos, miedos, tristezas, bellezas y virtudes. Porque… ¿A quién no le gustaría ser visto de este modo? Pocas cosas son tan enriquecedoras como visibilizar al otro, como darle un espacio, presencia, relevancia en nuestro corazón e importancia dentro del grupo, del hogar, de la comunidad u organización.


Zulú con la mano en el pecho simbolizando el saludo de sawubona

Hay quien encuentra cierta semejanza entre el término sawubona con el namasté del idioma hindi. Más que saludos son reverencias y un modo de iluminar a la otra persona comunicando almas, voluntades y reciprocidades. Hay una belleza inmensa en estos gestos tan ajenos a nuestro mundo, hay algo curativo y hasta catártico que puede servirnos de inspiración en nuestro día a día.
Veámoslo a continuación.

«Xikoba», me siento aliviado al saber que existo para ti

Cuando alguien de la comunidad zulú cometía un acto poco adecuado, errado u ofensivo, se requería su presencia en el centro del poblado. Sus vecinos, amigos y familia hacían un círculo donde la persona en cuestión debía colocarse justo en el centro. Tras ello, y durante dos días, se dirigían hasta él con el saludo sawubona, con la famosa reverencia para después, empezar a recordarle sus buenos actos, sus virtudes, sus aciertos del pasado y todas sus cualidades. 
Para el pueblo de Natal y la comunidad zulú, al igual que para Rousseau, ningún hombre nacía malvado. En ocasiones, acontecen crisis y desequilibrios que nos alejan de ese centro de bondad natural. El propósito con esas reuniones era recordarle a esa persona el camino de retorno a la nobleza. Debían mostrarle a su vez lo importante de su presencia para el resto de integrantes del poblado. La finalidad era ensalzarlo, darle visibilidad para que volviera sus pasos hacia el sendero del bien, de la armonía y la alegría.
Así, y cada vez que un miembro de la comunidad se dirigía a él con la palabra sawubona, el otro debía responder con el término «shikoba». Esta expresión generaba alivio a la vez que felicidad, porque quien en un principio podía haberse sentido alejado del grupo por sus malos actos, ahora tenía la oportunidad de volver. Se le concedía un espacio, relevancia y cercanía. Era el momento de empezar de nuevo.


Manos unidas simbolizando el saludo de sawubona

Los zulúes mantienen la idea de que los seres humanos existen solo si los demás los ven y los aceptan. Es la comunidad quien hace a la persona. Por tanto, nada puede ser más satisfactorio que ser perdonado tras un error, que dejar ese espacio de soledad donde se habita tras un acto desacertado [...] para retornar a la comunidad, a la comunión del grupo sabiéndose visible, querido y aceptado. 

Aprendamos, por tanto, de esta tribu africana. Aprendamos a «ver», a prestar atención a los nuestros tal y como enuncia el saludo sawubona: te veo, te acepto tal y como eres. 
Seamos capaces de percibir necesidades, perdonar errores y de favorecer la cohesión en cada uno de nuestros escenarios sociales.






quinta-feira, 9 de julho de 2020

Creatividad para el cambio. M.Subirana


Creatividad para el cambio.

La creatividad es la gran aliada de la transformación porque, gracias a ella, somos capaces de disolver y superar los miedos y los bloqueos


Vivimos en un período de crisis que nos invita a la reflexión, a reevaluar dónde hemos puesto nuestras prioridades. Estamos expuestos a vivir muchas situaciones inesperadas y que se producen de repente. Otras las vemos venir pero, cuando nos llegan, tocamos fondo, nos desconciertan, nos rompen. Nos sentimos azotados por despidos, enfermedades, accidentes, separaciones, muertes repentinas y un sinfín de hechos que provocan malestar, conflicto, dolor y rabia. Nos apresuramos a buscar culpables para proyectar en ellos nuestras penas y rabia. Esta crisis es una invitación a innovar. Hemos de reinventarnos para sobrevivir y para llevar a nuestras familias, y a la civilización, hacia adelante. La crisis nos ofrece la oportunidad y la responsabilidad de cambiar conscientemente. Toma el timón de tu vida 
El último libro que he publicado: Creatividad para reinventar tu vida. Reflexiones sobre el cambio, la intuición y la alquimia espi (RBA-Integral), ofrece pautas para tener el poder creativo en tus manos. Para dejar de ser un náufrago a merced de las corrientes, las olas y el viento, y llevar el timón de tu vida. Las corrientes son las situaciones que has vivido y han dejado huella en ti en forma de cicatrices, de relaciones que hay que cerrar, de aspectos que has de reconciliar en ti, de hábitos que te dominan. Son las corrientes subterráneas que se mueven en tu interior y provocan inquietud, desasosiego y angustia. Las olas son las múltiples influencias que ejercen presión sobre ti: de personas, situaciones, trabajos, etc. Los vientos son los condicionamientos culturales, religiosos, sociales, económicos, políticos, laborales... Estos vientos entran en nuestra casa interior y condicionan nuestras decisiones y acciones. Si no sujetamos firmemente el timón de nuestra vida, las corrientes, las olas y los vientos seguirán dominándonos. Este libro te ofrece pautas para descubrir cuál es tu timón, cómo asirlo fuerte y dejar que guíe tu vida, además de ayudarte a escuchar la intuición, tu tutor interior que estimula la verdadera creatividad. La creatividad es la capacidad de crear, inventar, innovar, introducir, comunicar, transmitir, recrear, combinar, asociar, proyectar, visualizar, canalizar, expresar y transformar. 
Tú puedes ser más creativo 
La creatividad es un medio para transmitir nuestras motivaciones e intenciones. La creatividad es la gran aliada de la transformación. En el proceso de la transformación aparecen miedos, resistencias y bloqueos. Con creatividad los vences, los disuelves y los superas. Salir de la rutina, mejorar una relación o reinventarse son algunos de los beneficios que nos aporta el hecho de ser creativo. La rutina mata al alma, es como un veneno lento. En la rutina pierdes la motivación. Aquello que antes te apasionaba, ahora ya es rutinario, y te sientes atrapado por tu propia realidad. La rutina te tira hacia abajo, y cuando te planteas un cambio, enseguida desistes, ya que la rutina consume tu energía. Con creatividad puedes salirte de zonas de confort y del conformismo. Con ella trasciendes límites y superas creencias negativas y limitadoras. La tragedia está, según nos dicen los Upanishads, en el miedo a perder las limitaciones. Necesitamos este empuje para superar el miedo y lanzarnos. Necesitamos una creatividad que abra. Que abra los ojos para ver y darse cuenta. Que abra los corazones cerrados para sentir y ser. Que abra las mentes para comprender. Que abra, para que los seres reprimidos expresen su potencial sin temores. Es una creatividad que surge de la curiosidad, la observación y el descubrimiento. Aprendes a inspirarte y valoras la belleza. 
Necesitamos una creatividad que nos lleve a encontrar los vínculos necesarios para ayudarnos como seres humanos a crear una realidad mejor para todos. Una creatividad que sea generosa y nos impulse a pasar de una cultura del aferramiento a una cultura del agradecimiento y de la generosidad. Que haga circular otra energía en el sistema humano, en los pensamientos y sentimientos, en la mente, el intelecto, la memoria y el corazón. Es una energía facilitadora de la transformación positiva. Es sanadora y creadora de un nuevo paradigma. Ofrece espacio para ser, para existir y para dejar ser. En un mundo donde parece que somos creativos destruyendo, debemos ser capaces de salir de esa inercia para construir. La salud personal, la salud del planeta y la salud de la humanidad dependen de que todos trabajemos creativamente. Con esta creatividad pasaremos de un ego-sistema a un eco-sistema. En el egosistema, todo es acerca del yo y el mío: ¿qué puedo obtener o controlar? ¿Cómo tener más poder? En el ego-sistema hemos perdido la confianza y la generosidad. En el eco-sistema es todo acerca de nosotros. Mientras sigamos teniendo el ego-sistema como cultura, tendremos serios problemas que cuestionarán nuestra supervivencia y prevalecerá la cultura de la avaricia y la violencia


Creatividad para el cambio

quarta-feira, 8 de julho de 2020

Desesperados por relacionarnos. Miriam Subirana




Desesperados por relacionarnos

El encuentro con el otro completa una parte esencial de nuestras vidas. Eso no implica olvidar la propia identidad ni tener que estar pensando siempre en agradar.
Miriam Subirana
13 SEP 2015 - 00:00 CEST

La sociedad de consumo ha creado el imperio de la caducidad. Esto se ha trasladado a las relaciones. No solo los productos caducan, algunas relaciones también. Han desaparecido los referentes de nuestras certezas y nos invade la incertidumbre. Hay quien teme establecer relaciones duraderas. Porque los vínculos son frágiles y parece que dependen solo de los beneficios que generan. Son relaciones efímeras, sin compromiso. Satisfacen puntualmente ciertas necesidades. Son relaciones de desconocimiento mutuo y de uno mismo.
Vuestro mal amor a vosotros mismos hace de vuestra soledad una cárcel
Friedrich Nietzsche
Hombres y mujeres se desesperan para relacionarse, ya que se sienten fácilmente “descartables” y abandonados a manejarse con sus propios recursos. Estamos ávidos de encontrar la seguridad que nos ofrece la unión, de encontrar con quien contar en momentos difíciles y de relacionarnos con alguien para huir de la soledad. Al mismo tiempo desconfiamos de que la relación dure. O que se convierta en una jaula que limite nuestra libertad. La idea está cargada de atracción y amenaza al mismo tiempo.
En este espacio podemos sanar traumas pasados y despertar la ligereza y espontaneidad del ser. Estar atento nos puede ayudar para darnos cuenta de lo que cobra vida a través del intercambio con los otros. El problema está en que inhibimos esta chispa por nuestras creencias, normas interiorizadas y temores. Nos domina el miedo a quedarnos privados de amor, a ser abandonados. Y en ese miedo la espontaneidad no tiene oportunidad de manifestarse, e incluso uno acaba convirtiéndose en una marioneta, tratando de quedar siempre bien, por miedo al rechazo.
Cuando disipamos estas inhibiciones y temores, se da la resonancia, la sintonía, la armonía, lo que Piaget denomina el élan y para Jung es la corriente. A la indagación apreciativa la denominamos el núcleo positivo, y para Schellenbaum es la energía vital. Esta se libera en el espacio relacional, del yo con el otro. Cuando se da, uno siente una fuerza ascendente, un impulso que le lleva hacia delante. Sin embargo, estas experiencias de energía vital “no modifican en nada la existencia”, afirma Schellenbaum, “a menos que no se truequen en una sensación vital nueva y fundamental, que penetre en todos y cada uno de nuestros pensamientos y acciones”.

Cultivar emociones positivas

Desesperados por relacionarnos
Nos abre a los demás y a una vida más plena. Nos enfocamos en lo que funciona y lo hacemos crecer, y nos centramos en lo que nos da vida. También es necesario saber gestionar el sufrimiento para que no sea devastador y no permitir que ciertas personas o relaciones tóxicas contaminen nuestros espacios internos. Cuando esto ocurre, empezamos a hacer suposiciones y a pensar mal, sembrando desconfianza. Se abre la puerta a la negatividad y al malestar. En esos casos preste atención a no alimentar las suposiciones negativas ni a sacar conclusiones de todo precipitadamente. Tenga la valentía de preguntar, aclarar y expresar lo que quiere. Fomente una buena comunicación, así evitará los malentendidos, las tristezas y los dramas.
Para ello es bueno expresar lo mejor de sí mismo. Recuerde cómo se sentía cuando estuvo en un momento vital pleno. Intente revivirlo. En ese estado, uno es creativo e intuitivo. Barbara Fredrickson define el florecimiento como el sentirnos plenamente vivos, ser creativos y resilientes (capaces de sobreponerse a la adversidad), y sentir que crecemos y tenemos un impacto positivo en nuestro entorno. Cuando estamos abiertos a recibir, brotan nuestros impulsos creativos y se manifiesta nuestro potencial.
Para lograrlo, Fredrickson recomienda: ser conscientes de que la sinceridad importa en nuestros intercambios. Encontremos y vivamos el sentido positivo con mayor frecuencia en la experiencia diaria. La amabilidad cuenta, enfocarse en los demás y en cómo pueden crear una diferencia. Vivamos con pasión y démonos permiso para jugar.
Desafortunadamente cargamos heridas que nos llevan a establecer relaciones en las que, en lugar de impulso creador y vitalidad, hay control y estancamiento. Nos enredamos yendo por senderos en los que el amor resulta un problema sin solución. Entramos en juegos complejos yendo al encuentro de la otra persona, con la intención de satisfacer la necesidad de un amor que parece que perdimos o se nos escapó. Juegos que nos dejan con una insatisfacción constante, frustrados, deprimidos, desesperados, solos y exhaustos, y nos provocan sentimientos de culpa, de ­inadecuación y de impotencia.
Vamos al encuentro del otro con ese bagaje y con la esperanza de obtener su energía y la llave para abrirnos a la vitalidad esencial. Al no satisfacerse nuestras expectativas, sentimos rechazo, le hacemos sentir culpable y finalmente le abandonamos. Estos juegos, que Schellenbaum denomina los juegos del amor, nos encierran en un círculo vicioso que merman nuestra capacidad de dar y recibir y nuestra autoestima. Si queremos encarnar todo nuestro potencial, es importante no darle vueltas a recuerdos dolorosos, a revivir heridas pasadas, a seguir pisando nuestras huellas traumáticas. Al revivir viejos recuerdos determinamos cómo estamos y lo que creamos no nos revitaliza.

Para saber más

Libros
Afortunado el hombre que no es. Jiddu Krishnamurti
Los cuatro acuerdos: una guía práctica para la libertad personal. Miguel Ruiz
Positividad. Barbara Fredrickson
La herida de los no amados. Peter Schellenbaum
Para lograr vivificar nuestra existencia en todos sus aspectos, mental, emocional, espiritual y corporal, es importante prestar atención a qué preguntas nos planteamos. Cuando, por ejemplo, me pregunto: ¿me aman lo suficiente? La respuesta casi siempre será que no. Al plantear esta pregunta incorrecta entro en respuestas que merman mi capacidad de ir al encuentro del otro con espontaneidad, revivo recuerdos que abren mi herida de no haber sido suficientemente amada y entra de nuevo la desesperación, la sensación de no valer y el rechazo al otro que no me ama bastante. Y para tapar mi herida lo justifico con que “otra vez es el hombre o la mujer equivocada”.
Sugiero aplicar la indagación apreciativa en la que aprendemos a recuperar recuerdos de experiencias vitales significativas, vivencias de superación y plenitud, para abrirnos a ver y vivir lo que realmente anhelamos. Con esa apertura estamos dispuestos a vivir un presente en el que podemos crear las condiciones para florecer en las relaciones. Puede preguntarse: ¿qué aprendió de esa situación?, ¿qué le aportó y qué aportó usted a la relación?, ¿dónde encontró su fuerza para avanzar?, ¿qué hay en su interior que le impulsa hacia delante? Si la situación ideal estuviera ocurriendo, ¿qué estaría pasando?, ¿cómo estaría usted?, ¿qué haría diferente? No piense en lo que deberían hacer los demás. ¿Qué haría usted para crear las condiciones en las que su energía fluya? ¿Cómo se expresa su personalidad en su mejor forma, cuando se muestra pletórico y se siente rebosante de vitalidad?
Nuestros procesos vitales se activan en la medida en que establecemos relaciones. De todas maneras, debemos prestar atención a cómo las realizamos, ya que, a falta de amor, algunos se lanzan de cabeza al amor al prójimo por su propio placer. Ayudan desde su necesidad de reconocimiento, renuncian a sí mismos y pretenden librarse de la presión de una existencia carente de amor propio.
El amor estalla en nuestra vida en cuanto desaparece nuestra resistencia contra él.
Peter Schellenbaum
El conocimiento de uno mismo facilita el proceso de pasar del miedo a ir al encuentro del otro de una forma más abierta, tolerante y relajada. Conocerse implica salir de la sensación de autoabandono en el que uno se ha alejado de su propio ser. Nos preocupa tanto la opinión exterior, dedicamos tanta energía a complacer a los otros, que abandonamos el cultivo del amor propio, curativo y sanador. En la tradición judeocristiana se ha ido creando un temor al amor propio por no caer en la esclavitud del yo, del egocentrismo. En cambio en el budismo no existe la liberación por factores ajenos, sino la autoliberación. Es a través del amor propio y de la compasión como uno se libera de la esclavitud del yo.
Para conocerse a uno mismo es necesario darse espacios en los que uno no tenga nada planificado, para estar disponible a lo que emerja de dentro y de fuera. Verse en su interior exige un esfuerzo de introspección. Comunicarse con uno mismo es el primer paso para armonizar cualquier malestar. Obsérvese: qué le pasa, cómo se siente, quién gobierna su mente. Puede preguntarse: ¿qué sucede conmigo cuando no rechazo la soledad y la pasividad como algo inapropiado, sino que permito un espacio para estar conmigo? ¿Qué ocurriría en mi vida si me reservo algunas zonas libres de obligaciones, que permitan un vacío en el cual pueda escucharme y pueda aflorar lo que quiere nacer en mí? ¿Qué se generaría en mí si me guardo algunos espacios en blanco en la agenda, para estar disponible? Disponible para mí y para lo que quiera manifestarse en mi vida. Permitiéndonos esto, “despertamos de la hipnosis social, que nos ha hecho confundir el tejido de nuestras obligaciones con la vida en sí misma”, como dijo el filósofo británico Allan Watts.
elpaissemanal@elpais.es

Dificultades o resistencias al aplicar(se) compasión



¿Quién necesita piedad, sino aquellos que no tienen compasión de nadie? 



A.Camus


Obstáculos, de orden no patológico.
Personalidad.
Experiencias personales.

Resistencias a aplicar(se) compasión ©(sobre todo al inicio)

1 al concepto:

  • © por la superiorioridad que se le supone.
  • miedo a © por el modelo de apego "de rechazo" "en realidad soy débil", "voy a resultar patético si acepto la © de esta/e etc"
  • miedo al exceso de ©, aparentemente muy empáticos, no valen para sociosanitarios, pues deben establecer una diferenciación, y no sobreidentificarse.
  • convencimiento de ser incapaz de generar ©. personas muy autocríticas. y de baja sensación de autoeficacia.
  • convencimiento de ser indigno de recibir © o ser estimados.
  • horror ante la posibilidad de generar © incluso para amigos o seres queridos. Bastante frecuente. No recibieron afecto físico explícito.


2 a MyC.

  • dificultad para concentrarse, trabajar las practicas atencionales con MDF.
  • para visualizar las imágenes de las prácticas generativas. Es algo sensorial-emotivo no cognitivo: importa la aparición de ellas no la perfección. (qué quieres para desayunar?)
  • incontinencia discursiva (las causas de todo) mente conceptual buscando el control. conceder a la experiencia particular todo el valor (aceptación)



3 resistencias con las prácticas de  ©

  •  no creerse como ser compasivo. sentirse un impostor. (actuar como si).
  • dificil ser compasivo con uno mismo (no con los otros)  normal son 2 funciones cerebrales diferentes con sus circuitos asociados. (© es un flujo de  3 corrientes xxx > y , de y > xxxx , de y >< y.
  • dificultad aplicar © a indiferentes y enemigos. Atrapados en las etiquetas. falacia de las categorías.



Las 4 contemplaciones. Práctica.

APRENDIENDO A VERNOS MUTUAMENTE

> Sensibilizarnos hacia el otro.
> Fomentar la sociabilidad y la cohesión grupal.
> Desarrollar la autoobservación del cultivo de sentimientos compasivos.

Práctica de tipo generativo

Mira a tu compañera y cierra los ojos.
Observa ese ser humano y observa tus reacciones y estados emocionales. Paciencia y suavidad.
Quizá nunca más vuelvas a ver este ser otra vez, observa su singularidad humana.

Imagina todas las cualidades positivas que puede tener esta persona. 
Imagina las incalculables reservas de coraje e inteligencia, de paciencia, fortaleza, ingenio y maestría incluso hay cualidades de las que esta persona no es consciente, considera lo que estas increíbles cualidades podrían ofrecer al mundo si fuesen tenidos en cuenta por ella. Al mismo tiempo observa tu deseo de que esta persona esté libre de miedo, libre avaricia, de odio y de confusión y de todas las causas de sufrimiento. Cierra los ojos y respira conscientemente.
Respiración consciente y profunda
Segunda contemplación: al mirar el rostro que tu pareja se consciente del posible dolor y sufrimiento que puede estar presente en esta persona, acumulados a través de su vida así como en todas las vidas de los seres humanos, eso lo puedes imaginar las cuántas decepciones fracasos pérdidas soledad y abusos. Hay dolores que van más allá de nuestra imaginación abrete a su dolor y sufrimiento a esos dolor y sufrimientos que quizás esta persona nunca ha compartido con otro ser humano no puedes remover ese dolor pero puedes estar presente con el. Lo que estás empezando a desarrollar es el sentido de la gran compasión está magia es muy beneficiosa para la sanación el mundo.
Respiración consciente y profunda
Ahora imaginas lo beneficioso que sería poder trabajar juntos, tengo un proyecto común hacia una meta. Contempla esas posibilidades cómo sería la experiencia de correr riesgos juntos, esos momentos de humor alegría, exploración y descubrimiento, celebrando éxitos, apoyándose mutuamente cuando no funcionan las cosas, perdonándoos o simplemente estando presentes el uno para el otro. Ábrete a la riqueza de la experiencia mutua, del placer de compartir las energías, del poder y de la fuerza que proporciona la alegría personal compartida.
Respiración consciente y profunda
Cuarta contemplación, dejas que tu conciencia profundice en tu cuerpo como si fuese una piedra que se hundiendo en un lago llegando más allá ya las palabras y las ideas tocando la profunda red de relaciones que forma la base de toda experiencia, es la red de la vida en la que existimos y nos enlaza todos a través del espacio y el tiempo. Observa que esa persona que está enfrente ha podido ser en otro tiempo y lugar tu amante o tu enemigo, tu padre madre o hijo ahora os volvéis encontrar, esta red de interconexion nos ha vuelto a unir. Nunca puedes estar separado de esta red de interser. Pero tal vez no volvais a veros en vuestra vida.
Descansa en esa conciencia de ser Uno con el Todo.

terça-feira, 7 de julho de 2020

Interser, ser relacional y compasión

DE COMO EN UNA HOJA DE PAPEL, Y EN CUALQUIER COSA, ESTÁ TODO EL UNIVERSO

El maestro zen vietnamita Thich Nhat Hanh es uno de los maestros espirituales más populares del mundo, en buena medida debido a su capacidad de expresar la sabiduría primordial de la tradición budista en términos sencillos. Thich Nhat Hanh, también una importante voz en el movimiento ecológico, ha ideado un hermoso concepto que llama "interser" (también una orden monástica). Esto es una traducción del vietnamita Tiếp Hiện, "estar en contacto con", "continuar" y  "comprender o hacer aquí y ahora". Ha sido traducido como interser, y una definición podría ser "actualizar o comprender en este presente momento nuestra relación con todos los seres".

Este concepto está inspirado en la noción de la originación (origen) dependiente, pratityasamutpada, concepto que alude a la red de causas que resultan en el renacimiento y en las condiciones propias del samsara de la filosofía budista. La originación dependiente explica cómo, a partir de la ignorancia, se generan los diferentes vínculos (nidanas) que producen el sufrimiento y mantienen en marcha la ilusión de este mundo, la cual oculta la realidad del nirvana. Thich Nhat Hahn, sin embargo, hace énfasis en un "cosurgimiento interdependiente", ya que la noción de causa y efecto sugiere una sucesión en el tiempo y [concibiría] el sujeto y el objeto como entes separados. La imagen que usa para expresar esto: Tres cañas cortadas se pueden mantener paradas sólo apoyándose la una en la otra. Si quitas una, las otras dos se caerán.

Así explica Thich Naht Hahn, su concepto:


Interser: si eres un poeta, verás claramente que hay una nube flotando en esta hoja de papel. Sin una nube, no habría lluvia; sin lluvia no podrían crecer los árboles; y sin árboles no podríamos hacer papel. Esa nube es esencial para que el papel exista. Si la nube no está ahí, el papel tampoco puede existir. Así que podemos decir que la nube y el papel "interson". 




Si miramos esta hoja de papel aún más profundamente, podemos ver la luz del sol en ella. Si la luz del sol no está ahí, el bosque no puede crecer. De hecho, nada puede crecer. Incluso nosotros no podemos crecer sin la luz del sol. Y así, sabemos que la luz del sol está también en la hoja de papel. La hoja de papel y la luz del sol interson. Y si continuamos mirando, podemos ver al leñador que cortó el árbol. Y vemos el trigo. Sabemos que el leñador que corto el árbol no puede existir sin su pan de cada día, y por lo tanto el trigo que se convirtió en su pan también está en la hoja de papel. Y así también su madre y su padre. Cuando miramos así nos damos cuenta de que sin todas estas cosas, la hoja de papel no puede existir.

Mirando aún con mayor profundidad, vemos que nosotros también estamos en ella. Esto no es difícil de ver, porque cuando miramos una hoja de papel, forma parte de nuestra percepción. Tu mente está aquí y la mía también. Así que podemos decir que todo está aquí en esta hoja de papel: el tiempo, el espacio, la tierra, la lluvia, los minerales de la tierra, el sol, la nube, el río, el calor. Todo coexiste con esta hoja de papel. (...) “Ser” es interser. No puedes ser por ti mismo; tienes que interser con todas las demás cosas. Esta hoja de papel es, porque todo lo demás es.

Supongamos que tratamos de devolver uno de los elementos a su origen. Supongamos que devolvemos la luz al sol. ¿Crees que esta hoja de papel sería posible? No, sin la luz de sol nada puede ser. Y si devolvemos el leñador a su madre, tampoco tenemos papel. El hecho es que esta hoja esta hecha sólo de elementos que no son papel. Y si regresamos estos elementos a sus orígenes, no puede haber papel del todo. Sin los elementos que no son papel, como la mente, el leñador, la luz del sol, no habrá papel. Así de delgada como es, esta hoja de papel contiene todo el universo”.

Aquí tenemos una muy valiosa plantilla filosófica para entender nuestro lugar en el mundo, en el centro de un mandala que abarca a todo el universo, como una cámara de ecos y reflejos. Curiosamente, Carl Sagan expresó exactamente la misma idea, desde la perspectiva de la astrofísica. Según Sagan si queremos hacer una tarta de manzana de la nada primero debemos de inventar un universo. Los ingredientes de la tarta de manzana nos remiten al campo, plantas, tierra, luz solar y elementos fabricados en los hornos de las estrellas y así sucesivamente. En una tarta de manzana está toda la historia del universo. 

La idea de "interser" de Thich Nhat Hahn ha sido discutida como un principio que podría transformar nuestra conciencia ecológica, ya que diversos pensadores coinciden en que el problema que subyace al descuido de nuestro planeta y la explotación insostenible de los recursos naturales es una sensación de separación: el hombre se experimenta como una conciencia individual separada de todos los demás seres vivos y siente poca compasión por todo los demás organismos (más allá del ocasional altruismo por las ballenas u otros animales populares), incluyendo el mismo planeta. Esto tiene que ver con un profundo egoísmo y un sentido de superioridad, un rechazo a aceptar que nuestra vida depende de incontables factores los cuales no podemos controlar. El paleontólogo Scott Sampson hace un interesante comentario a la noción de "interser", la propone como uno de "los conceptos científicos cuyo conocimiento más benéfico podría ser para la humanidad" en  la revista Edge. (Es de notar y elogiar que se propone esta noción observada por el budismo desde hace unos 2,500 años como un concepto científico).

Una de las nociones más estimada y profundamente inculcada en la mentalidad occidental es la separación de nuestros seres encapsulados por la piel, la creencia de que podemos ser vistos como máquinas aisladas y estáticas. Habiendo externalizado el mundo más allá de nuestros cuerpos, nos consumen pensamientos sobre cómo beneficiarnos más de las cosas y protegernos del mundo. Sin embargo, esta noción profundamente enraizada de aislamiento es una ilusión, como queda evidenciado por el constante intercambio de materia y energía con el mundo "externo". ¿En qué punto tu último aliento, trago de agua, bocado de alimento dejan de ser parte del mundo externo y se vuelven tú? ¿Precisamente cuándo tus exhalaciones y excrementos dejaron dejan de ser tú? 
Nuestra piel es tanto membrana permeable como barrera, tanto que, como un remolino, es difícil discernir dónde acaba "tú" y dónde empieza el resto del mundo. Energetizada por la luz del sol, la vida convierte la roca inanimada en nutrientes, que luego pasan a través de las plantas, herbívoros y carnívoros antes de ser descompuestos y regresar a la tierra inanimada, empezando el ciclo otra vez. Nuestros metabolismos internos están estrechamente entretejidos con el metabolismo de la Tierra; un resultado es que alrededor de cada 7 años todo los átomos de nuestro cuerpo son reemplazados.


Sampson menciona otros argumentos incluyendo el hecho de que estamos compuestos de miles de millones de bacterias y otros microorganismos, de tal manera que más de 90% de nuestros células no son propiamente humanas. Estas bacterias conforman una especie de órgano distribuido por todo el cuerpo que trabaja estrechamente con el sistema inmune, con el sistema metabólico e incluso con el sistema nervioso. Realmente somos una colección de seres que se perciben bajo un nodo central: el foco de la conciencia humana. Una conciencia que quizás pueda crecer y aprender a percibirse como el universo.

Por otro lado y en la misma dirección, el psicólogo social Kenneth Gergen hablando del ser relacional propone que nuestro bienestar futuro -tanto local como global- depende de que coloquemos las relaciones en primera fila de nuestro interés, que todo el significado surge de la acción coordinada, por lo que aquello que consideramos real, racional y valioso depende del bienestar de nuestras relaciones. Con este planteamiento Gergen desafía la idea de la mente individual como algo separado de los demás. Efectivamente, este libro propone una concepción completamente nueva de la psicología. No son las mentes individuales las que se reúnen para formar relaciones sino que el funcionamiento individual surge de la relación.
Para concluir este artículo recurrimos a una cita de A.Einstein:
Un ser humano es una parte del todo, llamado por nosotros “Universo”, una parte limitada en tiempo y en espacio. Él se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones como algo separado del resto -una especie de ilusión óptica de su consciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto por unas cuantas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión al ampliar nuestro círculo de compasión [negrita mía] para abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza. Nadie es capaz de lograr esto por completo, pero el esfuerzo por tal logro es en sí mismo parte de la liberación y una base para la seguridad interna.
                   👐  👐   👐 

segunda-feira, 15 de junho de 2020

Prática para ajudar na conexão com a (auto)compaixão



Agora podes ouvir este áudio para começares com os preâmbulos do sentimento compassivo, isto é, a substância que nutrirá as tuas práticas meditativas de tipo gerativo, associadas à compaixão.

 Espero poder ajudar a iluminar esse sentimento único. Pratica sempre que puderes. Obrigado por ouvires.
Toma uma posição o mais cómoda possível e em silêncio, sem expectativas de possíveis distrações, oferece-te esta prenda.

Áudio da prática para a conexão autocompassiva

e também na app Insight Timer